Parece que fue ayer, cuando el mundo despidió con honores a la Guarachera de Cuba, Celia Cruz. En un abrir y cerrar de ojos, su partida no representa una ausencia definitiva; al contrario, se ha convertido en la necesidad de reencontrarse con sus éxitos, con su son y con su ¡azúcar! Estos diez años, se han transformado en la inmortalidad de una artista que supo romper las fronteras al ritmo del guaguancó. Celia, sensible y visionaria, vive y está “en el alma de la gente, en el cuero del tambor, en las manos del congero y en los pies del bailador”, así, como reza una de sus últimas canciones.
Un tumor cerebral, fue la causa de su muerte en Nueva Jersey, Estados Unidos, un día como hoy, hace una década. Su estado de salud se encontraba delicado y había sido intervenida quirúrgicamente, primero, por un quiste en el seno que resultó canceroso y luego, por el tumor. La vida de Celia, estuvo llena de luchas y todas las libró con esa energía que le era característica.
Buscando el cielo de la libertad, la Reina de la Salsa, Celia Cruz, salió de Cuba en 1960, cuando según sus propias palabras “ya era una estrella” y formaba parte de la Sonora Mantancera; quince años después, comenzó su rumba como solista y con ella, una lluvia de agua bendita y de incontables éxitos.
Resulta imposible para quien desee narrar la existencia de esta célebre artista, dejar a un lado la salsa.Celia y este ritmo, se fusionaron y se convirtieron en una melodía única, irremplazable, llena decarnaval y de alegría. Con letras llenas de lecciones y el infaltable bongó, grabó más de 70 discos, que dan cuenta que La Guarachera, vivió cantando al borde de infinitos aplausos.
Haciendo un breve paseo por sus éxitos, uno se tropieza con los recuerdos de la artista de su isla y termina al ritmo de “Bemba Colorá” o “Por si acaso no regreso”; celebrando su “Gracia Divina” y al calor de “Que le den candela” o tomando un impulso con su “Ríe, llora”, entre varias decenas más. En su trayectoria, están presentes los nombres más importantes de la historia de la salsa, como el rey de los timbales, Tito Puente, el judío maravilloso, Larry Harlow y Willie Colón, entre otros.
En 1948, llegó por primera vez a Venezuela y desde entonces, existe una relación de respeto y admiración, que hoy, diez años después de su muerte se mantiene y va en aumento. Nuestro país fue testigo de su talento, disciplina y excentricidades a la hora de vestir en reiteradas oportunidades. El escenario de Súper Sábado Sensacional, brilló con su presencia tantas veces, que no se puede precisar el número de sus presentaciones. De hecho, como dato curioso, la cubana, es hasta el momento, la estrella que más visitó este programa.
Su música, con sabor a caña y a Cuba, se hizo inmortal y, con la humildad que le era propia, no dudó en cantar para agradecer a Dios por el regalo de su don “Él me dio la voz y yo te la he dado ¡con gusto!”. Inagotable, talentosa y carismática, Celia Cruz, se convirtió en la reina universal de la alegría y en la más grande artista de la música latina en el siglo XX. A ella, debe atribuirse, entre otras cosas, la dicha de haber encontrado el son con la clave de cualquier generación, que le permite seguir recibiendo en la actualidad, nuevos aplausos y reconocimientos.