jueves, 25 de julio de 2013

Una década sin la Reina de la Salsa, Celia Cruz


Parece que fue ayer, cuando el mundo despidió con honores a la Guarachera de CubaCelia Cruz. En un abrir y cerrar de ojos, su partida no representa una ausencia definitiva; al contrario, se ha convertido en la necesidad de reencontrarse con sus éxitos, con su son y con su ¡azúcar! Estos diez años, se han transformado en la inmortalidad de una artista que supo romper las fronteras al ritmo del guaguancóCelia, sensible y visionaria, vive y está “en el alma de la gente, en el cuero del tambor, en las manos del congero y en los pies del bailador”, así, como reza una de sus últimas canciones.

Un tumor cerebral, fue la causa de su muerte en Nueva JerseyEstados Unidos, un día como hoy, hace una década. Su estado de salud se encontraba delicado y había sido intervenida quirúrgicamente, primero, por un quiste en el seno que resultó canceroso y luego, por el tumor. La vida de Celia, estuvo llena de luchas y todas las libró con esa energía que le era característica.

Buscando el cielo de la libertad, la Reina de la SalsaCelia Cruz, salió de Cuba en 1960, cuando según sus propias palabras “ya era una estrella” y formaba parte de la Sonora Mantancera; quince años después, comenzó su rumba como solista y con ella, una lluvia de agua bendita y de incontables éxitos.

Resulta imposible para quien desee narrar la existencia de esta célebre artista, dejar a un lado la salsa.Celia y este ritmo, se fusionaron y se convirtieron en una melodía única, irremplazable, llena decarnaval y de alegría. Con letras llenas de lecciones y el infaltable bongó, grabó más de 70 discos, que dan cuenta que La Guarachera, vivió cantando al borde de infinitos aplausos.

Haciendo un breve paseo por sus éxitos, uno se tropieza con los recuerdos de la artista de su isla y termina al ritmo de “Bemba Colorá” o “Por si acaso no regreso”; celebrando su “Gracia Divina” y  al calor de “Que le den candela” o tomando un impulso con su “Ríe, llora”, entre varias decenas más. En su trayectoria, están presentes los nombres más importantes de la historia de la salsa, como el rey de los timbales, Tito Puente, el judío maravilloso, Larry Harlow y  Willie Colón, entre otros.

En 1948, llegó por primera vez a Venezuela y desde entonces, existe una relación de respeto y admiración, que hoy, diez años después de su muerte se mantiene y va en aumento. Nuestro país fue testigo de su talento, disciplina y excentricidades a la hora de vestir en reiteradas oportunidades. El escenario de Súper Sábado Sensacional, brilló con su presencia tantas veces, que no se puede precisar el número de sus presentaciones. De hecho, como dato curioso, la cubana, es hasta el momento, la estrella que más visitó este programa. 

Su música, con sabor a caña y a Cuba, se hizo inmortal y, con la humildad que le era propia, no dudó en cantar para agradecer a Dios por el regalo de su don “Él me dio la voz y yo te la he dado ¡con gusto!”. Inagotable, talentosa y carismática, Celia Cruz, se convirtió en la reina universal de la alegría y en la más grande artista de la música latina en el siglo XX. A ella, debe atribuirse, entre otras cosas, la dicha de haber encontrado el son con la clave de cualquier generación, que le permite seguir recibiendo en la actualidad, nuevos aplausos y reconocimientos. 

¡Sabrosos y felices 70, Sonero!





Desde siempre, el Faraón de la SalsaOscar D’ León, ha festejado la vida a través de notas musicales, logrando sacudir las caderas de quien lo escucha y ganándose los aplausos de millones de personas.  Esa, ha sido su fórmula mágica para ponerle punto y final a sus obstáculos; trabajo y más trabajo; swing y más swing, así lo demostró recientemente, cuando superó un accidentedoméstico que le hizo perder parcialmente la visión de su ojo izquierdo. Este jueves, él es elcumpleañero, pero el país y el mundo son los que celebran su vida y su talento.

70 años edad y más de 40 de ellos ligados al mundo del espectáculo son dos de los grandes reconocimientos que ha recibido de manera casi divina, como don celestial, y es que Oscar D’ Leónes el resultado de la combinación perfecta, él, en resumen es alguien que ama lo que hace y ha estado dispuesto a dar su vida a practicar y a hacer lo que más sabe, música.

Cuatro décadas llenas de salsa, lo han convertido en una referencia mundial. Sus primeros pasos fueron en La Dimensión Latina en la década de los 70, cuando estaba en pleno apogeo este ritmo caribeño. Años más tarde, inició su carrera como solista con su propia orquesta y con eso, empezó también lo que ha sido hasta ahora, el nacimiento ininterrumpido de inolvidables éxitos comerciales.

Tal vez por casualidad ha logrado describirse a través de sus canciones, y es que para nadie es un secreto que Oscar D’ León tiene el “Param pam pam”, esa gracia natural, propia de quienes nacieron con el calor del trópico. Resumir la vida de este caraqueño, quien nos enseñó bailando la importancia de los “Detalles”, es una ardua tarea. Se escapan adjetivos, reconocimientos y momentos inolvidables.

En su trayectoria como artista, el Sonero tuvo el placer de compartir los escenarios con grandes íconos de este género, como la Guarachera de CubaCelia Cruz y el Rey de los TimbalesTito Puente, además del ingenioso Eddie Palmieri, entre innumerables talentos. 50 álbumes se dicen fácil, pero detrás de todo el trabajo que esto implica, sólo existen días y noches completas, entregadas a la fantasía del guaguancó.

 “Mata Siguaraya”, “Calculadora”, “Siéntate Ahí”, “Mis hijos” y “La Mazucamba”, forman parte de su larga lista de temas exitosos. En pocas palabras, Oscar D’ León tiene hoy 70 años de vida, añejando la salsa que hace bailar a todo el mundo.

Recientemente, la gran pantalla, también ha sido testigo de su talento y, al ritmo de “Cielito Lindo”, tema que grabó con Tito Puente y Eddie Palmieri, sigue obteniendo nuevos aplausos, gracias a su participación especial en la película “Mi Villano Favorito 2”. Así, como escribió en su cuenta de Twitter “después de la tormenta viene la calma”, estamos seguros que después de cada presentación del caraqueño, sólo vienen aplausos.